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ROMPEPIERNAS 2017

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Mucho se había dicho de la Rompepiernas, quizá porque era dura, quizá por la nueva dirección de Javier Solanas, quizá porque el terreno es precioso o quizá porque mueven las redes sociales que da gusto. El caso es que desde diciembre, que abrieron inscripciones, escalonadas por precio, mes y a número cerrado, estaba con ganas de ir a pedalear a Sos del Rey Católico y su comarca, las Altas Cinco Villas de la provincia de Zaragoza.

Tuve una serie de inconvenientes personales que hicieron peligrar mi presencia en la salida de Sos. Empezó a sobrevolar el “Síndrome Mussara” que ya llevo 3 ediciones queriendo ir a conocerla y sin poder por unas razones u otras. Conseguí arreglarlos y me cité con Francisco Javier a las 7:15 de la mañana en mi casa para cargar bicis y emprender viaje. Hora y media de viaje viendo amanecer y bonitas vistas desde los altos con nieblas bajas. Así llegamos al pueblo y nos dirigimos a ver la salida de la marcha larga (189 km.) y la corta (90 km.) a las 9:00 de la mañana. Nosotros salíamos a las 10:45, “horario Giro”, que había empezado el día anterior, para acabar a la hora de comer después de haber afrontado los 140 km del recorrido mediano.

Antes de la salida tuvimos ocasión de saludar a muchos amigos venidos de todos los alrededores. Sin duda me encantó porque pude ver que compañeros habituales de las carreteras de Zaragoza estaban allí, también miembros de mi grupeta Serrablesa además de amigos venidos de Navarra y el País Vasco. Ane iba en tandem con su inseparable cámara para retratar la Rompepiernas desde dentro, siempre agradable. Muchos amigos en una misma marcha ya que Sos está situado en un punto estratégico para congregar a ciclistas de varias provincias, lo que sin duda aumenta la calidad de la prueba, le da color, maillots distintos a los habituales y la posibilidad siempre agradable de pedalear con la Escuela Vasca y Navarra que tantas alegrías nos dan en las carreras profesionales.

Suenan las tracas, cuenta atrás desde 10 y arranca la VI Rompepiernas. Caras de concentración entre los ciclistas, ambiente en la cuneta y aplausos del público en la salida. Vemos pasar a todos, les damos los ánimos pertinentes y nos vamos a recoger los dorsales a la plaza del pueblo, precioso, ¿lo habéis visitado? Muy recomendable. Sos del Rey Católico fue donde nació Fernando II de Aragón, de Castilla, de Sicilia y de Nápoles.

El hecho de llevar horario de profesionales nos permite tomarnos el día con tranquilidad a pesar del madrugón para evitar los cortes de carretera y tras coger el dorsal nos vamos al coche. Al llegar vemos pasar las motos de la Guardia Civil abriendo carrera así que nos quedamos allí a ver pasar a los rápidos. Siempre es un gusto ver gente no profesional que anda más deprisa que tú. Bonito espectáculo.

Nos cambiamos y debatimos si manguitos sí o manguitos no, si chaleco sí o chaleco no, el día era soleado y a pesar de ser las 10 de la mañana y que la temperatura aumentaría (sobretodo con el puerto de salida) el aire era fresquillo, así que decidimos manguitos y chaleco. Ya lo quitaríamos en marcha.

Y así ocurrió: dieron la salida a los de la recorrido medio tras pasar los primeros participantes de la marcha larga y evitar embotellamientos en las carreteras. Subimos la cuesta del parador para pasar por el pueblo y antes de llegar a recibir el aplauso me quito el chaleco como había presagiado, primeras rampas y primeros calores. Ya no me lo pondría en todo el día, error de globero, lo que soy. Aprender-Perder.

Después de este preámbulo vamos a lo importante, la bici, el recorrido y el pedalear, que es lo interesante, ¿no?

Rompepiernas es su nombre y es fiel a su perfil, no hay un rato en el que se pueda coger ritmo, ni de subida ni en el llano, los pulsos se disparan y las piernas duelen desde el inicio. “TERRENO ROMPEPIERNAS” ya lo dice bien su eslogan. Me decía mi amigo Andrés de Sabiñánigo Pueblo que era mi terreno, “no es para escaladores porque no hay grandes puertos, ni para rodadores potentes porque hay que subir”, así que era para mí, que soy malo en todo. Me gustaba Luis León Sanchez en su primera época del Rabobank, quizá me veía en él, ganando etapas de perfil aserrado en el Tour, pero claro, yo en el sofá y el dentro de la tele.

Una vez superada la primera rampa de salida, el puerto de Sos de 6,1 kilómetros al 4% nos lanzamos hacia Castiliscar y Sofuentes cuando nos empiezan a pasar ciclistas que venían de la larga. Eso fue una constante de lo que nos beneficiábamos todos ya que formábamos grupos y que nos permitían volar en los llanos además de protegernos del aire, porque sí, hacía algo de aire. Suave brisa para los que entrenamos en Zaragoza, pero molesta para todos. Aquí es donde pude sacar todo el trabajo y lo aprendido en mi grupeta de entrenamiento, el AVE nos hacemos llamar. Recuerdo el pasado jueves 4 de mayo, estirando las piernas en la POLAR GRAN FONDO RIDE ZBC hasta el Alto de Valmadrid ,“El Tato JM” me decía: “Señor Zugaza: ¿de dónde sopla el aire? ¿dónde te debes poner?”, el sábado no estaba allí, pero su voz resonaba en mi conciencia a cada cambio de carretera y giro notando el efecto del Dios Eolo. Gran Maestro JM, le encanta.

En distintos puntos del recorrido fuimos encontrándonos con amigos que acompañaban a la carrera, bien porque no podían hacerla con nosotros y sintieron la emoción de verla desde la barrera o bien porque simplemente van a las carreras cercanas con su cámara y son personajes fundamentales en muchos puntos de sus recorridos. Un claro ejemplo es Abel, el fotógrafo de Marie Blanque.

Al pasar por Uncastillo, imagen para el recuerdo, UN JAMONERO, cuchillo y pan que los lugareños nos señalaban, ¡INCREIBLE! Esa es la palabra que describe al ambiente en todos y cada uno de los pueblos que pasamos. Luesia nos recibió con Charanga para afrontar con buen ritmo el descenso hacia Biota quien se llevó la matrícula de honor. Gente en los cruces con banderas, lo normal en todas las cicloturistas, aplausos y ánimos pero la bomba fue cuando llegamos a la plaza, levanto la cabeza y veo gente agolpada sobre las vallas dispuestas para un encierro, a las 18:30 se conoce que era. Necesitamos agua, paramos y dos niñas vienen corriendo hacia mí “si quieres te sujetamos la bici”, pero no tuve opción a decir nada porque ya habían echado mano al manillar, y bien fuerte… Hasta por tres veces, las pequeñas y mayores nos dijeron que a las 6:30 había vacas y que por supuesto estábamos invitados a comer, que no importaba lo que nos esperaba en nuestras casas, que teníamos plato y mesa para todo el fin de semana. Y eso que no les habíamos dicho que Fochi era amigo nuestro, porque cuando se lo dijimos casi nos secuestran. ¡AGRADECIDO! Sobretodo porque me dejaron continuar hasta meta. Fue a la salida de Biota donde volvimos a ver a Fochi y pude desprenderme del chaleco. ¡Gracias por habérmelo lavado! ¡DETALLAZO!

A partir de allí es cuando lo empecé a pasar mal físicamente, quedaba el tríptico de subidas: Malpica de 7,9 km. al 2,5 %, Corte de 2,7 km. al 6,3% y Uncastillo Sur de 9,6 km. al 3,2 %, pero que eran realmente dos puertos con una planicie al coronar y el pertinente aire. No había ya grupos y era todo un reguero de ciclistas que hacíamos lo posible por tirar para adelante.

Todavía no os he hablado de mi compañero de marcha. El fue Francisco Javier, 6 horas y 36 minutos en Quebrantahuesos, maratoniano en invierno y calidad contrastada en esto del deporte. Venía a entrenar, pero no quiso hacer su marcha, vino conmigo, toda la jornada, marcándome el ritmo en las subidas y dejándome hacer en bajadas y llanos. Gran colaboración la nuestra y un día que se marcará a fuego en nuestras memorias, sobretodo cuando recordemos las piernas rotas…

“Planicie” final interminable, cuerpo castigado, mente intacta pero no alcanzábamos los molinos más altos que movían sus aspas a gran velocidad. Sin duda el mérito fue para Daniel, amigo de Sabi que se unió a nuestra dupla mostrando una gran capacidad de sufrimiento desde Luesia. ¡ENHORABUENA CHAVAL!

No nos habíamos estudiado el perfil, pero sabíamos que se llegaba a meta después de un descenso de no menos 10 kilómetros, pero lo íbamos esperando desde el kilómetro 120 y finalmente llegó, sí, fueron 10 km. en los que apretamos para intentar llegar antes de las 5 horas. En un momento de la bajada se nos encaminó hacia una carretera muy estrecha con vegetación en la parte media de la misma, fila de uno y por uno de los lados, adelantamientos técnicos para tratar de comandar el descenso y ver la carretera con claridad. Sin duda quedó claro que la llegada a Sos era por allí para liberar la carretera principal y así facilitar el regreso de los ciclistas a casa.

Hace un tiempo leía un artículo en el que se decía que solo había dos Muros, muchos Bergs, como el de Longares y el del final de Rompepiernas, pero los Muros son dos: el Kappelmuur del Tour de Flandes y el de Huy donde la Flecha Valona tiene su final. http://www.zarabici.es/valverde-historia-las-ardenas/

En Pozalmuro sabemos de muros, esa es nuestra seña de identidad, da nombre a nuestra marcha, si somos 7 Muros de Pozalmuro. “Vaya encerronas preparáis allí” me dijo algún ciclista. La gente nos va conociendo entre el pelotón así que apuntad la fecha de este año. FIN DE SEMANA DEL 9 Y 10 DE SEPTIEMBRE. Ya tengo ganas de echar unas buenas fotos allí, pero antes toca acabar esta crónica y contar la meta de la Rompepiernas. ¿Vendréis guapos?

¿Cómo fue? Sencilla ¿Cómo va a ser tras esta explicación? ¿Lo imagináis?

¡META EN SUBIDA! con vallas alrededor, sufriendo, aplaudido, escuchando música de la charanga en directo y viendo por el rabillo del ojo a Ane con su cámara tirada a mi derecha en el suelo haciendo fotos. Me sentí PRO de verdad, no se si había sentido esa emoción antes al entrar en meta. 5 horas y 6 minutos, así fue el final de la Rompepiernas Media, muy bonita, de los mejores recuerdos que tengo sobre la bicicleta. Sin duda para repetir

Una vez cruzada la meta nos hidratamos, dejamos las bicis en el coche y cogemos la mochila, a la ducha fría “recovery” previa a los macarrones con chorizo, albóndigas, yogur y cerveza pertinente. Dimos vuelta por los puestos que allí había, saludamos a los amigos que aún quedaban por allí contándonos las batallitas del día, Dani no llego en cabeza porque tuvo que parar a coger agua, Pakito reventó el cambio, pero entró el 14, ¡BESTIA PARDA!, Andrés helado de frío, Pardi que había abandonado por molestias físicas, Ana y Chochan que acabaron contentos con su participación y con el día que había salido y nos citamos en Sabiñánigo para la XXVII Marcha Cicloturista Quebrantahuesos, el objetivo de muchos cicloturistas, mío también.

¡NOS VEMOS EN LOS CAMINOS Y CARRETERAS!