II GRAN FONDO ORBEA VITORIA-GASTEIZ 2017

II GRAN FONDO ORBEA VITORIA-GASTEIZ 2017

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II Gran Fondo Orbea Vitoria-Gasteiz 2017, mi test, 180 kilómetros con 6 puertos, de no gran entidad, salvo el de Herrera, y 3100 metros de desnivel acumulado. Un continuo sube-baja lleno de repechos y bañericas que templaban las piernas desde inicio con el puerto de Vitoria, en su orientación norte, coronado en el kilómetro 11.

Cuando digo mi test es porque los que nos ponemos el objetivo de Quebrantahuesos para la temporada, debemos hacer un test de kilómetros y puertos un mes antes. Tradicionalmente lo hemos hecho en la Towcar Puertos Ribagorza de Graus (Huesca), pero estos años atrás con la aparición de la Polar GF Mussara de Reus (Tarragona) mi equipo tira para allí y por distintos motivos no pude ir a ninguna así que me propuse ver algo nuevo ya que con casi total probabilidad la iba a hacer solo. La Orbea Vitoria-Gasteiz fue la elección que consensuamos en familia y allí que nos fuimos con la furgo.

Llegamos el viernes por la tarde al Complejo Deportivo de Mendizorrotza donde se daría la salida a las 9:00 del día siguiente y buscamos sitio para dormir, vemos furgos y caravanas, buena señal. Aparcamos, meriendan los chicos, echamos café y vamos a por el dorsal, lo típico, paseo por la feria, vemos a Joseba Beloki en bici con su hijo (que bonita imagen), nos acercamos al stand de #TwoNav donde saludamos a Melcior Mauri recordando nuestro encuentro en Cambrils, además de a Igor Gonzalez de Galdeano quien fuera el último director del Euskaltel Euskadi, 2º en la Vuelta de 1999, portador del maillot amarillo del Tour de Francia y Campeón de España Contrarreloj en 2002. Sin duda un lujo el poder contar con tantos ciclistas exprofesionales en el pelotón el día de mañana. De Joseba no puedo entrar a decir nada porque me ocuparía otro post en el blog. Increíbles los recuerdos que me trae este chaval de aquellos veranos luchando con Lance Armstrong en el Tour. ¡TE ADMIRO!

Nos quedamos flipados con “Mendi”, gimnasio, frontones, piscinas cubiertas, termo-lúdico al aire libre y el campo donde juega el Alavés en Primera División entre otras instalaciones. Para nuestro fin de semana deportivo-familiar vino de genial y doy la enhorabuena a la organización por preocuparse de los acompañantes tan importantes en nuestra vida porque mientras yo pedaleaba mi familia pasó la mañana en las piscinas al aire libre disfrutando de las agradables temperaturas con las que nos obsequió San Pedro. Sin duda un gran acierto montar la salida y meta en este lugar, alejado del centro pero a 15 minutos andando. Vitoria-Gasteiz tiene ese lujo.

Tras el análisis de la previa vamos a comentar como fue el pedaleo, la marcha en sí, lo que nos une, el ciclismo, el sudor y el bendito sufrimiento que tanto nos gusta.

7:00 suena el despertador y con tranquilidad desayuno, me visto de romano , cojo a “Dámasa” y me dirijo a la salida, sin prisa porque está a minuto y medio en bici. Allí me meto en mi cajón, tres paralelos y salida escalonada, sin complicaciones. Gritos de ánimo, aplausos y una vez dada la salida vamos sorteando rotondas y cada uno va cogiendo su ritmo saliendo de Vitoria pasando los rápidos por la izquierda. Un grupo del Club Deportivo Ciclista Calaverón Soriano me animó al leer SORIA en mi culotte y nos quedamos citados para el 9-10 de Septiembre en Pozalmuro. No hubo sobresaltos porque esta gente del norte sabe andar en bici, no nos olvidemos que el País Vasco es cuna de grandes ciclistas, de grandes campeones.

Nieblas en los primero kilómetros pero sin frio porque las previsiones eran que iba a hacer mucho calor. Me pongo a rueda de una pareja que tiene pintas de llevar un ritmo asequible para mí, en los repechos quitaba plato y subía con cadencia, me soltaba pero al coronar y bajar contactaba de nuevo; en definitiva, “hacía la goma”. Mi perfil de ciclista me obliga a eso y el plan establecido con Roberto el jueves cuando recogí la bici era ese, guardar y guardar hasta coronar Herrera, tratar de llegar al avituallamiento de Bodegas Pierola en el kilómetro 108,7 con fuerzas y de ahí para adelante todo lo rápido que pudiese.

El plan se cumplió en el aspecto de guardar y guardar porque tuve a mi amigo Raul “El Keeper” en mente ya que me enfrentaba a 180 kilómetros por primera vez esta temporada. A él le gustan mucho las canciones, se la dedico, ellos tocaron en 2015 en el frontón de Pozalmuro, ¡CONCIERTAZO!

Lo de no parar hasta el kilómetro 108,7 fue imposible, tuve que rellenar bidones en el Alto de Herrera porque ese puerto agarraba que daba gusto. La marca de productos energéticos MAXIM, patrocinador de la marcha y colaborador en nuestra 7 Muros de Pozalmuro, había montado unas mangueras que rellenaban garrafas en cuyas bases había grifos para que nos rellenáramos los bidones con sales. ¡IMPRESIONANTE! ¡ME ENCANTÓ!

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Tras esa parada me pude subir los manguitos y lanzarme para abajo, 82,8 kilómetros por hora fue la máxima que alcancé, gran bajada, muy rápida, se notaba el buen asfaltado que motivaba a bajar sin miedo. Fue significativo los cambios de asfalto debido a los continuos cambios de comunidad autónoma ya que los estados de las carreteras eran muy diferentes, País Vasco, Castilla y León, Navarra y La Rioja, en definitiva, pedaleamos por lo que se conoce como “La Rioja Alavesa” quedándonos a tan solo 5 kilómetros de Logroño. Un recorrido que transcurre por zonas muy bonitas donde los viñedos fueron una constante, seguro que más de uno se deleitó viendo las cepas de las que ya empezaban a brotar las primeras hojas.

Tras este descenso de disfrute máximo tocaba subir Bernedo por su vertiente más dura y fue donde empecé a ver algunos maillots con salitre. ¿Sabéis cuando se marca el salitre en nuestra ropa? Si, el salitre es producto de la deshidratación. Estábamos en el kilómetro 86, casi la mitad de la prueba. Duro se les iba a hacer a todos ellos… En el descenso de Bernedo pasé a Ane Bizimartxak, ¡La Omnipresente Ane!, equipada con su inseparable cámara que tras haber retratado en lo alto del puerto se encaminaba a coger a los participantes de vuelta, ya que se subía en dos ocasiones con el Avituallamiento de Bodegas Pierola entre ambos. Allí fue donde me paré según el plan, que llevaba pegado a mi cuadro, donde comí unas piezas de sandía, plátano y naranja además de reponer líquido nuevamente. Yo soy el “Expreso de Pozalmuro” y como todas las maquinarias de tren necesitan carbón para dar gas y andar hacia adelante, así que me tomé 5 minutos de respiro y cargué pilas para tirar, ahora si, tras haber guardado traté de ir lo más rápido posible.

La segunda subida a Bernedo era más tendida, pero más larga así que di gracias de coger un grupo donde pude colocarme a rueda y me hizo muy llevadera la aproximación antes de dar el do de pecho. Allí fue donde vimos a Ane ya apostada a la derecha de la carretera sacando unas bonitas instantáneas, a mi me cogió a rueda ya casi pasada, pero en Portalet seguro que me saca entero, ¡SEGURÍSIMO!

Los dos pasos por Bernedo fueron por la misma carretera por lo que ésta estaba separada por conos que evitaban que pasásemos de uno a otro carril en el primer descenso aumentando la peligrosidad, pero lógico por el diseño de la prueba. Dos anécdotas me ocurrieron en este puerto, una inevitable ya que cuando subimos la segunda vez nos desviaron hacia un pueblo navarro llamado “LAPOBLACIÓN”. Me hizo gracia, dato irrelevante para la crónica, pero que me sacó una sonrisa en medio de la agonía que nos estaba produciendo el calor.

La segunda anécdota fue que cuando estábamos bajando el puerto la primera vez cabeza de carrera lo estaba volviendo a subir y cuando lo estábamos ascendiendo por segunda vez cola de pelotón estaba acabando de afrontar el descenso. Situación que se dio por el diseño del recorrido y la velocidad de las tres partes, cabeza de carrera, la mía y la de fin de la marcha. ¡CURIOSIDAD Y BATALLITA PARA CONTAR A LOS NIETOS!

Llegamos a Bernedo (pueblo) nuevamente donde estaba el mismo avituallamiento que antes, con igual fiesta pero con menos gente, decido no parar porque llevaba agua después del repostaje líquido en Lapoblación, quizá fue un error, o quizá no, pero lo cierto es que allí me tocó afrontar unos kilómetros hasta casi Treviño en solitario. La suerte fue que soplaba aire de culo y me fue empujando al igual que a los ciclistas que allí íbamos en romería, muchos sin dorsal pero que iban haciendo el mismo recorrido de la marcha, con sus maillots de sus equipos o con los de la I Edición de la Orbea GF Vitoria-Gasteiz. No había grupos, parecíamos llaneros solitarios en mitad del desierto con el sol de justicia que nos caía sin piedad. 35 grados de máxima a las 3 de la tarde que eran en esos momentos Fueron momentos duros porque los kilómetros ya pesaban y no era capaz de coger un ritmo constante. Empezaba a estar cansado porque ya rondábamos los 150-160 kilómetros y se me hizo duro, pero finalmente llegó la grupeta con la que había coincidido en diversos tramos de la marcha. Llegamos a Treviño y empezamos a subir, no era largo, no tenía excesivos porcentajes, pero había que subir, así que a concentrarse, apretar el culo y para arriba. Allí tuve ocasión de juntarme con Diego, uno de los Gemelos de Mundobici e intercambiar opiniones sobre lo que había progresado y crecido la marcha de Pozalmuro.

El crono estaba siendo bueno, lo esperado, y la motivación de ir cumpliendo objetivos estaba haciendo su efecto. Coronamos y para abajo con todo, tal y como había hecho durante toda la marcha, marca de la casa, lo que aprendemos en la escuela de ZBC, subimos a ritmo, ritmo exigente, constante pero sin gastar más de la cuenta y a volar en los descensos y en el llano. No hubo muchos en esta prueba, pero sí que había descensos rápidos con trazadas abiertas y que permitían tumbar bien mi TREK notando como se flexaba y ganaba estabilidad en cada curva. Llevo más de un año con ella y todavía me sigue flipando lo bien que baja. Donde pongo el ojo va “Dámasa”, si, mi bici se llama Dámasa, ¿por qué Dámasa y no Pepita? Sencillo, la recogí el día de San Dámaso, el 11 de diciembre.

Desde que coronamos Zaldiaran fui pasando gente que se soldaban a mi rueda y así fue como llegué a Vitoria, rápido, bajé de las 7 horas de pedaleo, muy contento y con unas sensaciones inmejorables para afrontar el próximo 17 de Junio mi tercera Marcha Cicloturista Internacional Quebrantahuesos de Sabiñánigo (Huesca). Al llegar a meta el único lunar de la marcha, debíamos subir en un giro de 90 grados a la acera embaldosada para en un curveo ligero con los baches de las mantas del chip debimos levantar el culo del sillín para ganar estabilidad y cruzar la línea de meta. Desde luego que si la organización decidió meternos por allí tuvo sus razones. Lo mío, un comentario personal que no debe empañar el magnífico día de ciclismo del que pude disfrutar por La Rioja Alavesa vistiendo un maillot ORCA de muy buena calidad. Otro aspecto a comentar ya que el hecho de obligarnos a pedalear todos con el mismo maillot es bonito, el cual sin duda debe ser de muy buena calidad y en Orbea GF Vitoria fue así. Este hecho fue acompañado de un bonito detalle por parte de la organización al facilitar una pizarra el viernes por la tarde junto a la retirada de dorsales para ayudar a la gente a cambiar el maillot ya que al probarlo algunos nos dimos cuenta que o habíamos engordado o habíamos perdido peso, en definitiva a cambiar la talla del maillot. Yo pude cambiar la XL, que había elegido al formalizar la inscripción, con un ribereño navarro que me dio su L. ¡GRACIAS!

Una vez cruzada la línea de meta pude respirar, avisar que había llegado a casa, hidratarme con una buena cerveza euskalduna, KELER, la amarilla. Después me junté con mi familia que había disfrutado del “Termolúdico de Mendi”, ducharnos y acompañarme a comer. Ensaladas varias, pintxos de chistorra y sidra cortesía de Zapiain, además de dulces variados y un buen surtido de fruta nuevamente. El maillot de muchos era casi blanco por el salitre acumulado y quise comprobar el mío así que les pregunté a una pareja que contaba sus batallitas, me dijeron que no era el caso, así que había hecho bien el trabajo de hidratación, punto positivo y a sacar pecho.

Entre los que allí comíamos pude ver a Egoi Martinez y hablar unos minutos con él rememorando cuando se vistió de líder de la Vuelta a España 2008 en Sabiñánigo (Huesca). Aquella etapa de septiembre fue unos días antes de aprobar mi último examen de la carrera, hecho que impidió que pudiera seguir aquella etapa en las cunetas del Serrablo en la que se impuso Greg Van Avermaet. 

http://deportes.elpais.com/deportes/2008/09/08/actualidad/1220858519_850215.html 

Profundizando en la conversación me confesó que sentía especial predilección por la ciudad serrablesa ya que aquellos días deportivamente importantes para él nació su hija y ahora ejerce de manager del joven ciclista de Movistar, Jorge Arcas, primo de mi amigo de infancia Miki.

Otro de los que allí rondaba entre tan buen ambiente era Goyo, el primer clasificado de nuestra Primera Edición en 2013. Pertenecía al Navaleno BTT y también tuvimos espacio para cambiar algunas palabras sobre nuestra marcha. Recordamos lo duro que se le hizo el tramo de vía de aquella primera edición que estaba situado tras haber pasado los 7 Muros y a escasos 10 kilómetros de llegar a meta. ¡Bonito recuerdo me dijo! Quizá este año sea de la partida veremos…

Otra vez me ha pasado, ha vuelto a ocurrir, me he enrollado y he contado muchas cosas, muchos detalles, quizá demasiados, pero me gusta tanto lo que hago y lo que vivo en las marchas que me resulta difícil obviarlos y hacer selección. Espero que os haya gustado mi opinión sobre la II Orbea Gran Fondo Vitoria Gasteiz y nos sigáis leyendo allá por donde vamos los pozalmureños.

¡NOS VEMOS EN CARRETERAS Y CAMINOS!