Crónica Look Marmotte Granfondo Pyrénées 2017

Crónica Look Marmotte Granfondo Pyrénées 2017

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Llevaba tiempo fantaseando sobre la posibilidad de lanzarme a un reto de este calibre pero no terminaba de convencerme para hacerlo con cierta garantía de lograr ser finisher. Pero mira tu por donde ha sido después de un invierno que empezó tan mal por culpa de una lesión de gemelo-soleo, que quizás por rabia, quizás por la alegría de verme de nuevo en vías de recuperación, me planteé un año sin exigencias ni tampoco límites. También el hecho de tener la fortuna de cara en el sorteo de la QH fue como una obligación auto impuesta de no dejar pasar la oportunidad de volver a vivir todos los momentos que esta prueba te brinda.

El caso es que después de hacer una QH relativamente cómoda gane confianza y me puse un plan de preparación para esta Marmotte 2017 que fundamentalmente consistía en hacer Lagunas de Neila en Julio, Perico en Agosto, y entre una y otra disfrutar de vacaciones en Jaca dándole vueltas al Somport por uno y otro lado.

Total que me presenté el sábado 26 de Agosto en Luz-Saint-Sauveur, y que sorpresa que coincido con Indurain en la mesa recogiendo su dorsal justo a la vez que nosotros. Le pregunté que hacía por allí y me responde “nada, a darle un poco”, ¡como si fuera un aficionado más! Por supuesto al momento le reconocieron y ya todo el mundo a por la foto. Esta vez no me corté como otras ocasiones que ya habíamos coincidido y me lancé a degüello. Por fin tengo mi foto con Indurain.

Como véis habíamos ido toda la familia, que para mi es la mejor forma de estar tranquilo y no obsesionarse por que al día siguiente vas a hacer. A las 7:30 daban el “chupinazo” y salíamos más de 1600 participantes a lomos de nuestras bicis, pero luego me enteré que había más de 2000 inscritos. Alrededor de 400 optaron por dejarlo para otra ocasión.

De todos modos he de decir que a pesar de la dureza de la prueba, el perfil de ciclista que ves en la salida no es muy pro. Dejando a un lado el nivel de preparación con el que acuda cada uno lo que se respira es un ambiente aventurero y de determinación por acabar. En cuanto a nacionalidades alrededor de un 70% lo conformaban españoles y franceses casi a partes igual, pero el resto fue de lo más variado viéndome rodeado de Australianos, Americanos, Británicos, etc. Un ambiente que a mi me resultó sano y agradable, muy de reto personal.

Nos pusimos en marcha rumbo a la primera ascensión a Tourmalet, la “fácil”, la del lado de Argeles-Gazost. El día iba a ser largo, la gente lo sabía, y el ritmo era relajado. Como es habitual en mi, enseguida fui cayendo a mi posición natural conforme avanzaba la subida. En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, me propuse ir facilitando mi avance en cada momento a mis amigos Facebook, de tal forma que al coronar cada puerto hacía la correspondiente foto y la subía de inmediato. Esta fue la del primer Tourmalet.

Inicié el descenso con esa sensación de punto de no retorno. Si bajas ya sabes que no te queda otra que volver a subirlo, y la bajada es espectacular pero precisamente por eso asusta un poco. Ciertamente este no era un día para pensar en exceso, sino más bien de ir a por el siguiente pedalada a pedalada.

Una vez en Sainte-Marie de Campán giro a la derecha y ya estamos subiendo suavemente hacia el Lac de Payolle destino a la Horquette d’Ancizan. De momento seguía por la ruta de la Pyrenenee del año pasado, así que iba por terreno conocido. Este puerto es muy cómodo, tiene incluso una bajadita a 4 kilómetros de meta que sirve de descansillo. Uno de los puntos negros que le pongo a la organización estaba en la cima de este puerto, solo había un grifo de agua y la cola de ciclistas me hizo optar por llenar los bidones en laprimera fuente que me encontrase. En fin, hasta el mejor escribano hace un borrón. Foto y a seguir.

Y sin solución de continuidad fuimos a por otro viejo conocido del año pasado, col d’Aspin. Esta es una subida engañosa, 12 kilómetros que te van castigando con porcentajes mayores de lo que el paisaje te hace percibir. El año pasado en la Pyrénéenne tuve aquí mi crisis personal así que ya venía sobre aviso, por eso me preocupé de llegar muy bien hidratado y valorar adecuadamente su dificultad. Además el problema que tuvimos con estas dos cotas “bajas” es que hizo un día nublado pero con calor y mucho bochorno, solamente al superar los 1500 metros de altitud comenzaba a bajar la temperatura así que estas dos cotas intermedias fueron especialmente peligrosas por deshidratación. Finalmente coronamos Aspin, aquí no hubo problemas para recuperar fuerzas y disfrutamos de avituallamiento perfectamente provisto y atendido.

De nuevo bajada hasta Sainte-Marie de Campán, giro a la izquierda y cartel de 16 kilómetros hasta cima del tan temido Tourmalet. En este punto me puse como primer objetivo llegar a La Mongie, y parar allí a tomar algo antes de atacar los 5 últimos kilómetros. Por el camino hubo un poco de todo, kilómetros con bochorno que se hacen más largos de lo normal, una chalado que bajaba a toda velocidad con esos triciclos que alquilanen la estación de esquí que van derrapando de lado a lado de la carretera sembrando el terror de nosotros pobrecitos ciclistas que parecíamos los bolos de la bolera. Por suerte al pasar por La Mongie soplaba un respetable aire de cola, por lo que me vine arriba y seguí hasta la cima del tirón. Esos 5 últimos kilómetros costaron, pero entre vacas, ovejas y otros animales que ibámos sobre cyclos, coronamos de forma imprevistamente agradable. Habíamos cumplido el primer objetivo de la jornada, completar el bucle por nosotros mismos y estar en disposición de al menos volver al punto de salida. Por supuesto la obligada foto.

Aquí el punto negro para la organización también es todavía peor ya que apenas había otra cosa que agua y barritas Etixx. El agua traída en un camión y servida apresuradamente en botellas de CocaCola reutilizadas del paso anterior. Como comida nada más que los productos Etixx, pratocinador de la prueba, que tengo que decir me convencieron bastante y llenaron mis bolsillos convenientemente, pero uno espera algo más mundano como fruta y sandwiches. En fin, a pesar del fallo no nos dejaron desabastecidos.

Bajando Tourmalet hacia Luz no quería ni pensar en Hautacam, solo disfrutaba de la brisa de esa montaña que sabía no volvería a ver como mínimo hasta el próximo año. Era como el mal estudiante que no quiere ni pensar en el examen que está por llegar y va retrasando sus decisiones.

Pero llegué a Luz y allí estaba esperando la familia. Típica conversación en la que se preocupan por ti, y te animan a quedarte o a seguir, sin presión alguna. Pero yo veía que todos pasaban como tiros hacia Hautacam sin parar ni a saludar, y ya sabemos como es esto, si estos no paran yo tampoco, un “hale ya te llamaré” y a por todas. Mentalmente esa bajada hacía el comienzo de Hautacam fue como irte a encontrar con tu destino. No tienes ni idea de con qué vas a subirlo, porque piernas no encuentras por ninguna parte, pero sabes que tienes la firme convicción de intentarlo.

Una vez consumida la bajada de Tourmate y ya a pié de Hautacam, la organización había montado un campo base en Ayros-Arbouix, que más que un avituallamiento era una especie de psicólogo de apoyo para insuflarte el espíritu de la Marmotte. Estaba claro que la prueba empezaba allí, lo de antes habían sido unos prolegómenos.

Hautacam es una subida dura, y después de lo que llevábamos era una subida mucho más dura. Por otra parte algunos que bajaban de vuelta de meta te animaban pero otros eran malos, te agitaban la medalla que lucían orgullosos colgada del cuello. Me dije a mi mismo que tenía que conseguir estar bajando en un rato con esa chapa colgada.

El resto es historia, pedalada a pedalada, kilómetro a kilómetro, hasta la meta. Dicen que ver a otro peor que tu te hace ver mejor las cosas, y aquí había mucho motivo para animarse porque la subida era un rosario de tirones y gente andando. ¿Y al final qué? Una bonita vista y un montón de sonrisas. Felicidad inmensa compartida y una sensación de salud plena también. Es el reto del ciclismo, pero vosotros eso ya lo sabéis.